La Comunidad urbana de Dunkerque, aglomeración de 18 ayuntamientos que cubre una parte del Flandes marítimo y toda la fachada litoral del departamento del Nord.
La Comunidad Urbana, un territorio, un mosaico de entidades urbanas o rurales, de identidades seculares en su mayoría, unas veces unidas y otras divergentes, pero reunidas en torno a un sentimiento de pertenencia a una sola colectividad que las federa y concentra sus energías.
Una tierra de labor, unos terrenos que se han tenido que conquistar, estabilizar, proteger, aislar del mar, domesticar, drenar, acondicionar y a menudo, defender de las agresiones de la naturaleza y de los hombres. Objeto de la avaricia de la mayoría de las grandes potencias europeas, inscrita en un contexto histórico de violencia y de guerra, fuente de tragedias que dejan poco espacio a los períodos de fausto. Este pasado tormentoso, de excepcional riqueza, es el que a lo largo de los siglos ha forjado las mentalidades y aunado las energías, siempre listas para movilizarse. Un pueblo orgulloso, rural por sus preocupaciones por capitalizar las herencias del pasado, pero también marino por su audacia y perseverancia, habituado a las pruebas y siempre listo para aceptar los desafíos.
Un espíritu que cultiva sus tradiciones e inventivo para conservar el dominio de su destino.