La Comunidad Urbana lleva una política dinámica en materia de energía.
Todo empezó en 2004, con la operación de termografía aérea destinada a medir y verificar las pérdidas de calor procedentes de los tejados de las viviendas y edificios de la aglomeración. Una operación que constituía una novedad en Francia, teniendo en cuenta su amplitud.
El resultado de la operación permitió visualizar los fallos de los tejados. Así pues, la Comunidad Urbana instaló primero un punto de información en los ayuntamientos y ahora permanente en la Comunidad Urbana.
Con objeto de optimizar el seguimiento de esta lucha contra las pérdidas energéticas, ha puesto en marcha una política activa de asesoría y seguimiento denominada “Réflexénergie”. Consta de una serie de incentivos financieros que favorecen el aislamiento de los tejados, así como para ayudar a las instalaciones de calderas de condensación en viviendas nuevas o antiguas.
El territorio participa también en el experimento de dos pilas de combustible.